martes, 13 de diciembre de 2011

En diciembre: PLD mas sólido y un PRD mas dividido y tormentoso

Por: Santos Salvador Cuevas


La nación se adentra a diciembre llevando en su interior una carga de esperanza y el aprecio por una tradición navideña que incita a la unidad familiar y nacional y a soñar con un nuevo amanecer, con un panorama político tan claro como el agua cristalina que brota desde el manantial.

El muestreo de la última encuesta de carácter nacional, la Asisa, ubica a Danilo Medina en un sólido primer lugar, con 53% sobre un 40% de Hipólito Mejía. Así mismo, mientras el PRD se debate en una lucha interna, que generara la última metida de pata del candidato Mejía, al solicitar la renuncia de los jueces que integran la Junta Central Electoral, provocando una rápida reacción del presidente del PRD, Ingeniero Miguel Vargas Maldonado, quien, no sólo desautorizó la hipolatada, sino que -en reconocimiento al tribunal electoral- éste solicitó el apoyo técnico de la JCE en las elecciones internas de los diputados de ultramar. Todo es el reflejo de una lucha interna que cada día pone al desnudo el carácter neotrujillista de Hipólito Mejía.

Mientras esto nos brinda el PRD, en las filas moradas las calles de Santo Domingo, capital dominicana, fueron abarrotadas por un mar de gente conducidas por la alta dirigencia de una organización compacta, unida y con claridad de criterio en toda su estructura: Es lo que evidenció el presidente del PLD, Leonel Fernández al encabezar, junto a los candidatos Danilo y Margarita, la caravana más compacta, organizada y colorida que jamas se vio en la ciudad capital.

Esta sensación de unidad y vínculos con las masas, es mas palpable si agregamos el hecho de que ya circulan hacia los barrios y las provincias del país, más de un millón de cajas navideñas, con las que el Gobierno dice presente ante los hogares dominicanos de menos ingresos.

El PLD luce sólido y unido.

El PRD se presenta dividido y envuelto en una tormenta de presagios y maledicencia que trae consigo Hipólito Mejía cada vez que se le permite abrir la boca. Es amenazante, un lenguaje de violencia y temeridad que creímos superado desde hace rato. 

El país quiere la paz. Los dominicanos desean acudir al proceso electoral con la ilusión de escoger de ahí lo mejor para el país y que veamos fortalecerse la democracia que tanto ha costado a los hijos de Duarte.

Que Dios nos ilumine a todos, a los blancos, los rojos, amarillos, verdes, azules y morados. Los hijos de Dios no mueren boca bajo, decía mi abuelo. Estamos seguros de que mañana, en el nuevo año 2012, la luz del sol brillará para todos. 

Este pueblo ha madurado lo suficiente y sabe bien que, quien no unifica a un partido, no puede unificar un país. ¡¡Que Dios nos cuide a todos!!



santoscuevasj@hotmail.com